Las mínimas palabras

En las últimas páginas de El que espera, Andrés Neuman incluye una suerte de epílogo (el autor lo denomina «Epílogo-manifiesto») en el que ofrece a sus lectores una serie de consejos e indicaciones sobre el arte del cuento y del microcuento. Me gustaría resumir aquí lo más interesante de dicha sección, que Neuman titula «Las mínimas palabras».

Para Andrés Neuman, es indispensable que al relato no solo que no le sobre ni le falte palabra alguna, sino también que no le sobre ni le falte ninguna escena. La economía va, pues, más allá del lenguaje y afecta también a la estructura. Y es la estructura, además, lo que distingue un relato breve de un microcuento:

  • El microcuento suele omitir la estructura tripartita (introducción, nudo y desenlace).
  • Se parece tanto al poema como al relato clásico; al primero, por su carácter conciso, intenso, cíclico y su sentido abierto; y al segundo, porque suele albergar algún efecto de sorpresa.
  • Si el relato breve consiste en la desvelación de un enigma, el microcuento sería, copio textualmente, «la revelación de la existencia de dicho enigma».

Creo que siempre es útil aprender directamente de los maestros, y Andrés Neuman es una de las figuras más importantes de este género (y de otros muchos). Tuve la suerte de asistir en Granada a un curso organizado e impartido por él, así que en esta ocasión, como pocas veces, sé muy bien lo que digo.

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