Leer (poesía) en la radio

El pasado martes 18 de mayo se emitió el programa número 31 de «Peligro: escritores sueltos», una iniciativa dirigida por Txusmi Sáez y Begoña Arnillas en la emisora independiente Radio Siberia. El programa lleva cada semana a escritores locales y comenta publicaciones y presentaciones, por lo que, pese a su novedad, se ha convertido en un medio de referencia para la cultura alavesa.

Esta semana era el segundo programa consecutivo dedicado al Festival Internacional de Poetas en Mayo, organizado por la también poeta Elisa Rueda. Si en el primer programa los invitados fueron Jesús Camarero, Ángela Mallén, Marisol Ortiz de Zárate, Carmen Vicente, Mariasun San Miguel y José Miguel Boal, en este tuve la suerte de participar yo, acompañado de otros miembros de la asociación de escritores alaveses: Adolfo Canillas, Catalina Garcés, Ángela Serna, Yoanna Mojón, Sara Cabrera y Patxi Redondo.

Junto a mis compañeros de Krelia, he participado otros años en recitales montados con motivo del Festival, pero no ha sido hasta este 2021 que nuestra propuesta ha pasado a las ondas. La crisis provocada por el maldito virus ha propiciado la oportunidad de vivir una nueva experiencia literaria.

A la hora de elegir los poemas me he decantado por mi libro de Mentiras para principiantes. Aunque no es la primera vez que leo poemas de este libro en público, nunca antes los había difundido por este medio, así que la repetición estaba más que justificada. Tras darle unas vueltas, me decanté por cinco poemas de amor, la mayoría de ellos pertenecientes a la sección «Mentirijillas». Son poemas importantes para mí, así que espero que os gusten.

Dejo aquí mismo la grabación. Recomiendo que escuchéis el programa completo, pero si preferís saltar a donde empieza mi parte, dirigíos directamente al minuto 18:41.

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Y que vuelen los versos de mayo.

Apuntes para un curso que se acaba

Se acaba el curso. Volviendo la vista atrás, apunto aquí lo más literario que he vivido como investigador y profesor de traducción semiespecializada este 2020/2021:

  • Por primera vez (que yo sepa) he tenido en clase a una persona que se considera no binaria. Aunque soy crítico con la etiqueta de «género», me ha resultado enriquecedor conocer a esta persona, tratar desde la distancia de entenderla y de descifrar lo que hay más allá de su apariencia y actitud.
  • La personalidad colectiva en la hornada de este año podría definirse como disfrutona, con un punto de alegre amargura. Uno de los últimos días de clase lo comenté con ellos y dijeron sentirse identificados con mis impresiones; lo achacaban a que a su edad ya habían vivido dos crisis. La materia literaria que extraigo de esta idea es que cuando te dan un guantazo te rebelas o te deprimes, pero después de la segunda hostia lo más común es sonreír y pensar «esto no me puede estar pasando a mí… otra vez».
  • Con este curso he tenido una mayor sintonía que con algunos de los cursos anteriores. Me he dado cuenta de que en épocas de introspección me acerco más a mis alumnos, me doy más. Quizás también se acercan más ellos, es posible que huelan la sangre o la necesidad de cariño. Resulta inspiradora la manera en que vamos llenando los vacíos que nos dejan unas personas con la promesa de amistad o de afecto de otras que nos salen al encuentro.
  • Una prueba de esta simbiosis empática se dio cuando una alumna me agradeció por correo electrónico lo que aprendía en mis clases. No es la primera vez que me pasa y tengo que confesar que recibir esos mensajes es uno de los mayores regalos que existen para un profesor. Lo novedoso es que el agradecimiento ha sido esta vez bastante casual, mencionado casi de manera secundaria mientras me contaba cómo (supuestamente) «gracias a mí» había traducido una canción, la había subido a TikTok y el propio autor de la letra había citado a la chica en redes sociales, compartiendo su versión en español, que se volvió viral. La anécdota es altamente literaria: desde qué significa la efímera gloria digital, hasta la naturaleza de los sueños de hoy, pasando por la casualidad que une, a golpe de tecnología y arte, a un profesor ibérico con un cantante americano.
  • En investigación, ha sido el año de las reuniones virtuales (que darían para tramas de enredo) y del trabajo con personas con discapacidad visual. Nunca olvidaré la ayuda que cuatro de estas personas me prestaron en invierno para probar la audioguía que hemos creado para la Facultad de Letras, lo tremendo que me resultó guiarles, acercarme a sus dificultades para moverse por los espacios, conocer sus historias, tan hermosas y reales que casi parece un sacrilegio cebar con ellas mi hambre argumental. El momento de acompañar a uno de ellos al servicio fue sin lugar a dudas tragicómico, no por él —quien vivió el episodio con la serenidad de quien está de sobra acostumbrado a este tipo de situaciones—, sino por mí, por mis nervios, por mi absurda perplejidad e imperdonable ignorancia.

Para terminar, tengo que reconocer que ha sido un curso de desengaños personales. Pero lo triste no es materia de la blogosfera. Lo triste se guarda para la ficción: allá donde las historias vengan las afrentas y las heridas acaban sanando.

Elecciones

En esta semana tan electoral, dejo aquí un par de microrrelatos inéditos que presenté una vez a un concurso y que, por desgracia, no obtuvieron premio alguno.


Suspicacia

Tratando de no sucumbir a sus ojos de serpiente, la interventora seguía atenta a cada finta o maniobra de mano enguantada con que acechaba la urna aquel tétrico y fastidioso votante prestidigitador.


Taras

El desalmado votaba con la cabeza; el ahorcado, con el corazón.

El pájaro lobo

Esta semana os traigo un videocuento. En el cole de mi hija están trabajando en un proyecto sobre la figura del lobo. Cada año suele haber un encuentro con los padres y se cuentan cuentos sobre lobos pero en esta ocasión, por culpa de la pandemia, se ha propuesto que los padres que así lo deseen envíen por correo los vídeos, que se pondrán luego en clase.

Ojo a la gorra…

De modo que ahí voy, grabando mi primer vídeo de este tipo, todo de un tirón. Se nota mi naturaleza de novato en la calidad de la imagen, en los gestos que hago y hasta en el accidente que tengo a mitad de grabación. No voy a corregirlo porque lo que importa es la intención y también porque, al fin y al cabo, el público objetivo son niños de cuatro años, que podrían hasta echarse unas risillas.

Por lo demás, el cuento es mío. Soy consciente de que tiene algunas reminiscencias a otras historias, como El patito feo o Bambi, aunque se basa en un personaje que se me ocurrió durante una de esas largas tardes de columpios y tobogán. Quizás algún día lo ponga negro sobre blanco. Con un poco de suerte las editoriales se pelearán por la historia y se publicará un libro de esos con papel chulo e ilustraciones de autor.

@DisneySpain, espabila, que me lo quitan de las manos.

Día del libro

siempre que oigo la palabra pistola echo mano a mi libro

Guillermo Cabrera Infante

Paul Auster

One should never understimate the power of books.

Paul Auster

Nada irrita más que los libros

Thomas Bernhard