Avatar & Mythago Wood

Esta última semana he terminado de leer Mythago Wood, el primer libro del ciclo Mitago, de Robert Holdstock. El azar ha querido que, también estos últimos días, haya visto por segunda vez Avatar, la película de James Cameron, aunque esta vez haya sido en (solo) dos dimensiones y sin atiborrarme de palomitas.

Del libro, he de decir que es una pequeña delicia. Expertos en literatura fantástica me habían convencido de que, en el subgénero de la fantasía, había vida más allá de Tolkien y de los dragones. Por ponerle un pero, la idea daba para una trama más rica, pero tal vez el autor tenía en mente desde el principio la construcción de una saga, como eventualmente hizo.

Internet está repleto de críticas de la película de Cameron; no es mi intención emitir un juicio sesudo sobre ella. Quería, eso sí, dejar constancia de que, mientras volvía a ver Avatar, me acordé de Mythago Wood y me pareció que había varias coincidencias (¿fortuitas?): la utilización de los dos mundos paralelos, el paulatino descubrimiento del mundo nuevo por el héroe y, sobre todo, el enamoramiento de una criatura del espacio mítico por parte de dicho héroe. Para colmo, en el propio libro de Holdstock se habla de avatares, y la traducción al español cita esta misma palabra: «avatar».

Quién sabe, a lo mejor James Cameron encontró su musa en las inmediaciones del bosque de todos los mitos.